La extracción eficiente de aceite de sésamo en la industria artesanal enfrenta con frecuencia obstáculos técnicos que afectan la productividad y la calidad del producto final. Entre los desafíos más frecuentes están la obstrucción en los equipos y un rendimiento bajo en la extracción, lo que limita tanto el volumen producido como la conservación del aroma y los nutrientes del aceite.
El punto de partida para una producción exitosa es la calidad del sésamo empleado. Se recomienda seleccionar semillas limpias y de alta calidad con un contenido de aceite superior al 50%. La eliminación cuidadosa de impurezas, como piedras, polvo y residuos vegetales, mediante cribado manual o tamices mecánicos, es fundamental para evitar bloqueos en la prensa.
Una limpieza inadecuada no solo obstruye los componentes mecánicos, provocando tiempos muertos y aumento del mantenimiento, sino que también puede contaminar el aceite, afectando su sabor y estabilidad.
El método de prensado tiene impacto directo en la composición y calidad final del aceite. El prensado en frío (temperatura por debajo de 50°C) mantiene intactos los compuestos nutricionales y el aroma natural del sésamo, ideal para aceites gourmet con alto valor agregado. Sin embargo, la extracción en frío suele resultar en rendimientos más bajos, por debajo del 35% en ocasiones.
Por otro lado, el prensado en caliente (temperaturas entre 90°C y 120°C) eleva la eficiencia de extracción hasta un 60% o más, gracias a la reducción de la viscosidad del aceite, pero puede comprometer ciertos nutrientes sensibles y modificar el perfil aromático.
Las prensas de tornillo son el corazón del proceso industriales y artesanales de extracción. Su rendimiento depende de la correcta calibración de presión y velocidad de rotación según la variabilidad de la semilla.
Con los ajustes correctos, se ha demostrado que la tasa de extracción puede incrementarse en un 30% o más, manteniendo la estabilidad y el aroma característico del aceite de sésamo.
El bloqueo suele originarse por la acumulación de residuos fibrosos o semillas inadecuadamente procesadas que forman tapones en los cilindros o filtros. Las causas más comunes son:
Las soluciones efectivas incluyen:
Un taller artesanal en la región sureste logró mediante la implementación de los ajustes mencionados y el uso de una prensa mini de aceite de sésamo específica, mejorar su rendimiento en un 35% en tres meses. Además, mantuvieron la calidad organoléptica del aceite, incrementando la satisfacción del cliente final y obteniendo nuevos contratos comerciales.
Este caso reafirma que con un control riguroso de la materia prima, ajustes precisos del equipo y un proceso estandarizado, hasta las unidades pequeñas pueden competir en mercados exigentes.
Recomendación de experto: “No subestime la importancia del balance entre presión y velocidad en la prensa: una calibración detallada según la prueba de cada lote es clave para maximizar rendimiento sin sacrificar la integridad del aceite y prolongar la vida útil del equipo.”