En el creciente mercado internacional del aceite de sésamo, elegir entre el prensado en frío y el prensado en caliente puede ser un reto, especialmente para productores domésticos y pequeños talleres que buscan posicionarse con productos de calidad y alto valor añadido. Aquí te explicamos con detalle las diferencias, ventajas, y errores comunes para que tomes decisiones basadas en datos y experiencia real.
El prensado en frío extrae el aceite a temperatura controlada, comúnmente por debajo de 40°C, preservando los compuestos sensibles como antioxidantes, vitaminas E y ácidos grasos esenciales. Esto resulta en un aceite de sabor más puro, aromático y con un perfil nutricional superior. Sin embargo, su rendimiento puede ser un 5-10% inferior al del prensado en caliente.
En cambio, el prensado en caliente implica calentar las semillas antes del prensado (alrededor de 130-150°C), lo que incrementa significativamente el rendimiento — hasta un 20-25% más aceite extraído— pero puede degradar algunas propiedades nutricionales y alterar el sabor, haciéndolo más fuerte y con menor perfil antioxidante.
Para mercados que priorizan la calidad premium y naturalidad (por ejemplo, Europa o EE.UU.), el prensado en frío es altamente valorado. Los consumidores y distribuidores aprecian la trazabilidad, los beneficios para la salud y un perfil de sabor delicado. Aunque su costo es mayor, esta característica puede justificar un precio de exportación más alto y mejor posicionamiento.
En mercados con enfoque en precios competitivos o usos industriales, el prensado en caliente es más común. Su producción es más eficiente y permite mayores volúmenes con menores costos, lo cual puede ser clave para clientes en Asia o sectores alimentarios masivos.
1. Confundir sabor fuerte con calidad superior: El prensado en caliente produce un aceite con aroma más intenso, pero no necesariamente mejor calidad nutricional. Educar a compradores y usuarios es clave para evitar falsas expectativas.
2. Ignorar la oxidación del aceite: El aceite de sésamo prensado en frío es más susceptible a la oxidación si no se almacena correctamente. Recomendar envases oscuros y almacenamiento en ambiente fresco y seco previene rancidez.
3. Uso inadecuado de materias primas: La calidad de la semilla define la calidad final. Asegúrate de seleccionar semillas sin daños, contaminantes ni humedad excesiva para maximizar la calidad y vida útil del aceite.
Selección de la materia prima: Compra semillas de sésamo limpias, frescas y preferentemente certificadas. Inspecciona visualmente para evitar semillas dañadas o mohosas.
Equipos de prensado: Para el prensado en frío, utiliza prensas diseñadas para bajas temperaturas - nuestra máquina de prensado de aceite de sésamo está optimizada para extracción eficiente y sencilla, ideal para pequeñas producciones, con fácil limpieza y control térmico.
Prevención de oxidación: Filtra el aceite al máximo para eliminar impurezas y guarda en botellas opacas o de vidrio. Mantén el almacenamiento en lugares frescos y limpios para prolongar la frescura.
Control de higiene y seguridad: Limpia regularmente todos los instrumentos y superficies de trabajo para evitar contaminación, lo que es crítico para la aceptación en mercados internacionales que exigen certificaciones sanitarias.
Un pequeño productor en Andalucía aumentó un 35% su exportación hacia Europa tras implementar prensado en frío con nuestra tecnología, ofreciendo un valor gourmet valorado por distribuidores especializados. El control de temperatura y la selección estricta de semillas fueron claves para lograr un aceite estable y aromático.
Otro taller en México que apostó por prensado en caliente mejoró sus volúmenes y redujo costos, abasteciendo clientes industriales en el sector alimentario latinoamericano, gracias a un aceite funcional con sabor intenso y precios competitivos.
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Plataformas como LinkedIn y marketplaces B2B son ideales para captar clientes industriales que valoran la calidad técnica y trazabilidad. Complementa con Google Ads usando segmentación geográfica y por sector para maximizar la conversión.