La selección del proceso de extracción adecuado para el aceite de sésamo es crucial para optimizar la producción y asegurar la calidad del producto final, sobre todo en una industria cada vez más competitiva y consciente de la sostenibilidad. Penguin Group presenta una comparativa técnica entre las tres técnicas más utilizadas: extracción en frío (cold press), extracción en caliente (hot press) y extracción con solventes.
| Características | Extracción en frío (Cold Press) | Extracción en caliente (Hot Press) | Extracción con solventes |
|---|---|---|---|
| Rendimiento de extracción | 35-40% | 40-45% | 45-50% |
| Conservación de nutrientes | Alta – antioxidantes y sabor preservados | Moderada – algunas pérdidas por calor | Baja – uso de químicos puede afectar calidad |
| Consumo energético | Bajo | Medio | Alto (por destilación de solventes) |
| Complejidad de equipo | Baja - prensa sencilla | Media - requiere control térmico | Alta - sistemas cerrados y seguridad |
| Impacto ambiental | Mínimo - proceso mecánico | Moderado – emisiones térmicas | Alto – uso y gestión de solventes |
Para plantas pequeñas y medianas, la extracción en frío es valorada por su simplicidad, bajo costo energético y la alta calidad del aceite producido, ideal para aceites gourmet y orgánicos donde el perfil de sabor y nutrientes es prioridad. Por el contrario, para producciones industriales a gran escala, la extracción con solventes ofrece mayor eficiencia en la cantidad extraída, reduciendo costos por unidad de producto, aunque con mayor complejidad y requisitos ambientales.
La extracción en caliente representa un punto medio, proporcionando un equilibrio aceptable entre rendimiento y calidad, con equipo técnicamente más demandante que la cold press, pero menos problemático que el solvente para manejo ambiental.
Penguin Group propone un marco simplificado basado en tres variables clave:
Basado en esta evaluación, la selección puede guiarse rápidamente hacia la técnica óptima para cada contexto operacional.
Una planta de Penguin Group en Andalucía, que inicialmente utilizaba extracción en frío, decidió migrar a un proceso de extracción en caliente para responder a mayor demanda sin sacrificar calidad. Esta transición permitió aumentar el rendimiento de 38% a 43%, optimizando el consumo energético mediante un sistema de recuperación térmica innovador. Además, se mantuvo un perfil aromático satisfactorio para un mercado nacional exigente.
Para técnicos y responsables de planta, comprender los trade-offs entre rendimiento, calidad, costos operativos y regulaciones ambientales es indispensable. La adopción de tecnologías acertadas incrementa la productividad, reduce desperdicios y mejora la sustentabilidad de la operación, factores claves para mantener competitividad en el sector aceitero.