¿Te preocupa que el aceite de sésamo se oxide y se estropee fácilmente? ¡No te preocupes! Con estos 5 trucos prácticos, podrás prolongar fácilmente su vida útil. En este artículo, basado en casos reales de pequeñas talleres familiares, explicaremos en detalle cómo prevenir la oxidación en todo el proceso, desde la selección de materias primas, el proceso de prensado en frío hasta el entorno de almacenamiento. También te ayudaremos a evitar errores comunes, como la necesidad de tostar a alta temperatura, para lograr una producción estable de aceite de sésamo de alta calidad. Es adecuado para usuarios sin experiencia que deseen mejorar rápidamente la calidad del aceite y la competitividad en el mercado.
Antes de entrar en los trucos para prevenir la oxidación, es importante entender los factores que la causan. En el proceso de procesamiento y almacenamiento del aceite de sésamo, la luz, el oxígeno y la temperatura son los principales causantes de la oxidación. Por ejemplo, la luz ultravioleta puede acelerar la reacción de oxidación, mientras que el oxígeno puede reaccionar con los ácidos grasos insaturados en el aceite, causando que se hagan rancio. Además, la temperatura alta también puede aumentar la velocidad de la oxidación. Un estudio ha demostrado que el aceite de sésamo expuesto a la luz directa durante más de 6 horas al día tiene una tasa de oxidación casi 3 veces más alta que el almacenado en un lugar oscuro.
Ahora que conoces los factores causantes de la oxidación, veamos cómo prevenirla.
El proceso de prensado en frío es una excelente opción para extraer aceite de sésamo. Este proceso se realiza a temperaturas bajas, lo que ayuda a conservar el sabor y los nutrientes del sésamo. En comparación con el prensado a alta temperatura tradicional, el prensado en frío puede reducir la pérdida de nutrientes en más del 30%. Además, el aceite de sésamo producido por prensado en frío tiene una mejor estabilidad y una vida útil más larga. Por ejemplo, usando nuestra máquina de fabricación de aceite de sésamo por prensado en frío, puedes controlar mejor la temperatura y reducir el riesgo de oxidación.
Para que te veas reflejado en estas situaciones, te contaré algunas anécdotas reales. Un usuario de una pequeña taller familiar solía almacenar el aceite de sésamo en botellas abiertas y en un lugar soleado. Como resultado, el aceite se oxidaba rápidamente y tenía un sabor rancio. Después de aprender sobre estos trucos, cambió a contenedores sellados y los almacenó en un lugar oscuro y fresco. Ahora, el aceite de sésamo tiene una vida útil más larga y un mejor sabor.
Para resumir, aquí te presento un plan de gestión de todo el proceso para prevenir la oxidación del aceite de sésamo:
¡Sigue este plan y podrás disfrutar de aceite de sésamo fresco y delicioso durante más tiempo!